La pila de agua de nuestra plaza, una apasionante historia.+leídos histórico

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La pila de agua de nuestra plaza, una apasionante historia.

La pila de agua que está instalada, prácticamente, desde el nacimiento de la plaza,su estilo morisco, en combinación de piedra y Fierro forjado fue instalada por orden del Gobernador del Departamento de Caupolican, capital Rengo, Don Carlos Vandorsee en el ano 1881(al actual ano 2009, hace 128 anos) ateniéndose a los conocimientos y versiones al respecto de los "viejos del lugar" y de nuestro muy querido y relajado coterráneo, el oficial, veterano de la guerra del Pacifico, Don Benigno Román Corral, quien decía: "que un alto oficial del ejercito de Caupolican dispuso del envío de esta pila de agua, que es un trofeo de guerra, que se trajo desde el Perú durante la ocupación de su capital Lima en 1880, a una ciudad del sur de nuestro país. Para el cumplimiento de esta orden se ordenó al renguino, Sargento Pinto, que desarmara y la trajera a lomo de mulas. Nuestro coterráneo a cargo de un grupo de soldados cumplió la orden,  a los tres meses de trabajoso y agotador viaje llegaron a la ciudad de Rengo.

Como el sargento Pinto era de Popeta quiso aprovechar su paso por nuestra ciudad para ir a visitar a su esposa, que cuando el salió al norte enrolado en el primer enganche, se encontraba en avanzado estado de gravidez. Dejó al grupo de soldados a su orden en la plaza custodiando la carga y emprendió expectante rumbo a su casa. Cuando llego a Popeta nadie se atrevía, antes de llegar a su domicilio, a darle la infausta noticia que, su mujer había sido vejada y muerta junto a su hijo, que él no alcanzó, por a conocer. Pero no faltó quien le relatara lo sucedido. En efecto, el jefe de la Policía de la comuna de Chanqueahue le habia dado muerte porque ella se había resistido a sus requerimientos amorosos. De inmediato el Sargento Pinto se dio a la tarea de encontrar al jefe de Policía, lo que sucedió en un "boliche" cercano a la estación de ferrocarriles del sur. (la actual obra gruesa de nuestra estación de Ferrocarriles data de 1761). Ahí mismo, en el boliche Pinto le dio muerte con su corvo de reglamento y de inmediato arrastrándo su cuerpo al paso de un tren de carga. Enseguida el Sargento Pinto se dirigió a la plaza, relatando lo sucedido a sus compañeros de misión. A Pinto lo comenzó a perseguir la justicia; mas sus compañeros hicieron compargo con su jefe y se fueron a esconder a "los bosques del Chaval" (hacia el lado de Coinco).

Como al paso de los días fueron necesitando alimentos, comenzaron a efectuar saltéos en diferentes casas y fundos de la zona, por supuesto creció la fama de bandidos, identificados con el nombre de "los bandidos del Chaval".

¿De la pila en el intertanto?...allí tiradas sus piezas y complementos materiales y nadie definía su destino, hasta que el Alcalde de Rengo, Don Diego Ladron de Guevara, por orden del Goberbador hizo que se instalara, definitivamente en 1893, en el lugar que hoy ocupa.
Al paso del tiempo los "salteadores" fueron abatidos y Pinto, a quien se le conocía también con el apodo de "Cotonias", perseguido por la Policia. Pinto, prófugo arrancó hacia las alturas de la cordillera. Era el mes de mayo de 1822. El jefe de la Policia, Don Jenaro Muñoz quedó, aguardando en las casas de la Hacienda las Nieves, mientras que, "Cotonias" hacia esfuerzos por pasar la cordillera, donde pensaba refugiarse en la República Argentina. Durante su viaje comenzó a nevar copiosamente, por lo que debió guarecerse bajos unos enormes peñascos que proyectaban una cueva. Al desmontar encendió una fogata y también debe haber preparado un jarro de té burro que en aquellos tiempos nunca faltaba en la vizcachera de los varones en viaje, luego de reposar se disponía a proseguir su huida, vio con estupor que el caballo se había alejado, se arrancó en busca de coiron, con lo que dejaba a Pinto abandonado a su suerte, la nevazón seguía elevando su intensidad. Pasaron las horas y los días, los alimentos se terminaron y Cotonias no podía salir de su refugio por la nevazón que formaba una blanca sabana que, al fin fue su mortaja.

Contaban "los viejos del lugar" que, cuando don José Toribio Latorre descubrió el mineral "el Rosario", encontró el esqueleto de un hombre encorvado sobre sus rodillas. Desde entonces, se dice, que esa mina es cuidada por el espíritu de un bandido. Existe por ahí, un interesante cuento y/o relato que describe los pormenores de esta leyenda renguina, agregando que cuando florecen los magnolios en la plaza de Rengo, a eso de la medianoche se ve pasar una pareja, tomados  por la cintura, pasean por los jardines interiores. Son los espíritus de Pinto y su mujer que han seguido amándose mas allá de la muerte.

Comentarios   

0 #1 Juan carlos mariange Petazeta93@gmail.com 23-02-2017 09:22
Hermoso relato. Gracias por farnos a conocer la historia de esta pileta.
El sabado estaremos por ahi cantando y bailando con Afachi.
Saludos
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